Territorio, ambiente y producción: una mirada histórica a la frontera misionera–correntina

Territory, environment, and production: a historical perspective on the misionera-correntina frontier

Alejandra Aurora Zorrilla[1]

 

 


Resumen

Desde la época colonial hasta la expansión de la sociedad contemporánea, el ambiente ha condicionado las formas de ocupación territorial, los conflictos por el uso del suelo y las dinámicas de frontera entre las actuales provincias de Misiones y Corrientes (Argentina). El paisaje natural —ríos, selvas, esteros y suelos fértiles— ha sido tanto escenario como actor en la configuración territorial, económica y cultural de ambos territorios. En este trabajo nos centramos en el papel central que ha tenido el paisaje y el ambiente en el desarrollo de la producción agro-ganadera, y en la configuración de la frontera misionera-correntina durante los siglos XIX y XX. Partimos del análisis y la interpretación de fuentes de época, con el fin de comprender cómo las condiciones ambientales influyeron en los procesos productivos, particularmente en el desarrollo de las actividades yerbateras-ganaderas hacia ambos márgenes del límite territorial. Finalmente, desde una lectura teórica e interdisciplinaria, el artículo propone reflexionar sobre la necesidad de integrar la dimensión territorial y ambiental en la enseñanza de la historia regional, contribuyendo así a una comprensión más compleja de las interrelaciones entre naturaleza, economía y sociedad en este espacio fronterizo específico.

Palabrasclave: Frontera misionera-correntino; Producción agroganadera; Ambiente; Territorio; Historia regional.

 

Abstract

From the colonial era to the expansion of contemporary society, the environment has influenced patterns of territorial occupation, conflicts over land use, and frontier dynamics between the current provinces of Misiones and Corrientes (Argentina). The natural landscape —rivers, forests, wetlands, and fertile soils— has served both as a setting and as an active agent in the territorial, economic, and cultural formation of these regions. In this study, we focus on the central role that the landscape and the environment have played in the development of agricultural and livestock production, as well as in shaping the Misiones-Corrientes frontier during the 19th and 20th centuries. We base our approach on the analysis and interpretation of contemporary sources in order to understand how environmental conditions influenced productive processes, particularly the development of yerba mate and livestock activities along both sides of the territorial boundary. Finally, from a theoretical and interdisciplinary perspective, the article seeks to reflect on the need to integrate territorial and environmental dimensions into the teaching of regional history, thereby contributing to a more complex understanding of the interrelationships between nature, economy, and society in this specific frontier area.

Keywords: Misionera-correntina frontier; Agricultural and livestock production; Environment; Territory; Regional history.


 

 

 

 

Introducción

En el marco latinoamericano, la historia ambiental se ha consolidado como un campo de investigación que busca comprender las interacciones históricas entre las sociedades y los ecosistemas, atendiendo a las desigualdades, conflictos y memorias territoriales (Gallini, 2009; Leal, 2011; Pádua, 2010). En Argentina, los estudios actuales sobre ambiente e historia se encuentran en un proceso de consolidación interdisciplinaria, marcado por una creciente preocupación por los impactos socioambientales y la memoria histórica de los territorios. En este sentido, en los últimos años la producción científica en torno al ambiente, la educación ambiental y la historia ha adquirido un crecimiento notable, desde diferentes enfoques que abordan diversas dimensiones sean tanto ecológicas como culturales, sociales y políticas.

En el caso de Misiones, de manera reciente ha habido un crecimiento de producciones académicas desde diversas disciplinas como la antropología, la geografía y principalmente la historia, que han puesto interés en el abordaje de la historia ambiental. Diversos trabajos han abordado la interacción entre naturaleza y sociedad como eje explicativo de los procesos de territorialización y transformación productiva. En este sentido, trabajos desde la historia como los de Gallero (2016; 2020) destacan el potencial de la cartografía histórica para reconstruir las dinámicas del uso del suelo y comprender cómo la expansión yerbatera configuró el poblamiento de la actual provincia de Misiones. Desde esa misma lógica, las autoras Zang y Fantin (2020) analizan el papel de inmigración europea en la conformación de nuevos paisajes productivos en el Alto Paraná. Mientras que trabajos como los de Gerhardt et al. (2018) examinan cómo fue la transición de la explotación extractiva hacia el cultivo intensivo de yerba mate, evidenciando su impacto sobre los ecosistemas locales.

 Estos estudios, en cuanto a corpus teórico, recuperan las miradas de otros trabajos académicos que han analizado a la yerba mate en términos de producción económica, pero profundizan en otros aspectos, antes abordados de manera tangencial o desde otros enfoques. La yerba mate, ha sido el principal foco de estas indagaciones, debido a que fue examinada y reconocida como producto emblemático por excelencia, es decir, como producto central y representativo de la región. No obstante, reconocemos que existen otras plantaciones relevantes que componen el frente productivo de Misiones y otras producciones como la ganadería que merecen atención. En consecuencia, debido a la escasa producción científica en el abordaje de la diversidad de actividades económicas, es que proponemos el estudio de la producción yerbatera-ganadera en un contexto particular, como la frontera misionera-correntina con el fin explorar cómo las dinámicas productivas agroganaderas influyeron en la configuración del paisaje y en los procesos de apropiación territorial durante fines del siglo XIX y mediados del siglo XX.

En este sentido, la investigación no solo pretende contribuir al conocimiento histórico sobre las transformaciones productivas y territoriales, sino también ofrecer insumos para repensar la enseñanza de la historia regional desde una perspectiva ambiental. Recuperar la memoria ecológica de los territorios permite fomentar una educación crítica y situada, que articule pasado, presente y futuro en la comprensión de los problemas socioambientales actuales.

El artículo se organiza en cuatro secciones. En primer lugar, se presenta el marco teórico-conceptual sobre territorio, paisaje, frontera y ambiente. Luego se expone el contexto histórico y ambiental de la región analizada. En la tercera sección se desarrolla el análisis de los procesos productivos y de configuración territorial. Finalmente, se discuten los resultados y se proponen reflexiones sobre la incorporación de la dimensión ambiental en la enseñanza de la historia regional.

 

Territorio, paisaje, ambiente y espacio: aproximaciones teórico-conceptuales

La historia ambiental es un campo de estudio esencialmente multidisciplinar, que ha sido abordado por diversos investigadores sociales, especialmente por historiadores y geógrafos. De acuerdo con Miraglia (2016), la historia ambiental “tiene en sus fuentes, las inquietudes de la geografía histórica, la geografía cultural y hasta la geografía del paisaje, siempre ocupados por las relaciones entre sociedad-ambiente/hombre-naturaleza/hombre-medio” (Miraglia, 2016, p.47). Es por ello, que el análisis histórico-ambiental exige una mirada que trascienda las fronteras disciplinares, permitiendo comprender las múltiples dimensiones de las realidades observadas. En este sentido, este campo se apoya en categorías conceptuales que desbordan los marcos teóricos tradicionales y, al mismo tiempo, recuperan las nociones propias con la que cada disciplina las interpreta y aplica. De este modo, en sus estudios convergen y se articulan diversos conceptos como territorio, paisaje, ambiente y espacio que permiten enriquecer la comprensión de las interrelaciones entre sociedad y naturaleza en el tiempo.

El territorio es un concepto que, en la actualidad, ha adquirido diversos significados. Y su uso se ha extendido más allá de la disciplina geográfica que lo ha acuñado, siendo adoptado por campos como la sociología, la antropología, la historia y las ciencias políticas (Vargas Ulate, 2012). Desde la geografía, tradicionalmente se lo abordado desde la dimensión política, lo ha definido como un sustrato físico administrativo y/o jurisdiccional en el cual solamente se materializan las relaciones de poder (Souza, 2013). Sin embargo, a partir de los enfoques contemporáneos de la nueva geografía, el territorio es revalorizado como una construcción social, histórica y simbólica.

En este sentido, el territorio se entiende como el resultado de dinámicas de poder, de la resignificación y apropiación que los sujetos establecen entre el espacio y entre sí (Souza,2013; Castillo, 2020; Silva; Marques, 2025). Autores como Raffestin (1993), Haesbaert (2004; 2011), Sack (1986), Fernandes (2009) proponen la comprensión sobre el territorio, desde una mirada más compleja y relacional, considerando su multidimensionalidad y multi-escalaridad. Las dimensiones del territorio son construidas por las prácticas sociales que establecen los sujetos en relación con su espacio, por lo tanto, las dimensiones son construidas por las acciones e intencionalidades de los propios sujetos (Fernandes, 2009).

Desde el punto de vista de la historia, Miraglia (2016) plantea que el territorio puede entenderse como un sistema complejo, donde se interdefinen, se ejercen e influyen las relaciones sociales, afectando de manera directa las múltiples formas de vida social y cultural de los sujetos. Según la autora, comprender al territorio implica conocer su configuración, es decir, las múltiples territorialidades que lo constituyen, entendidas como “las representaciones y las apropiaciones que realiza la sociedad sobre esta unidad espacial para la reproducción de su vida” (Miraglia, 2016, p. 52). En este sentido, no basta con analizar las relaciones que lo constituyen en el represente; es menester situarlas en su contexto histórico, reconociendo las múltiples territorialidades que se construyeron y se superpusieron en el tiempo.

La relación intrínseca entre el ser humano, el medio y el territorio se manifiesta en la capacidad de las sociedades para transformar y construir continuamente el espacio que habitan. Estas acciones modifican tanto el funcionamiento como los elementos constitutivos del ecosistema en el que se insertan. Dichas transformaciones pueden alterar de forma gradual o radical los ecosistemas originales, generando nuevas condiciones específicas que inciden directamente en los procesos de configuración territorial (Miraglia, 2016).

El paisaje es un término polisémico que ha sido abordado por una diversidad de disciplinas. Desde la geografía cultural de Carl Sauer (1925) el paisaje es comprendido como el resultado de la interacción entre el medio natural y la acción humana, es decir, que no debe verse simplemente como un producto natural sino como una construcción donde interviene tanto factores físicos como culturales. Para la historia ambiental, el concepto de paisaje adquiere una valorización que va más allá de considerar lo visual y estético (Olwig, 1984; 2002). Por ende, el paisaje no es simplemente una representación, más bien se convierte en una construcción cultural y ecológica que refleja la interacción entre sociedades humanas y su entorno natural a lo largo del tiempo (Corrêa, 2012).

De acuerdo con Pedro Urquijo (2014), el paisaje no debe concebirse únicamente desde una configuración de “lo visual” del entorno, sino una construcción histórica y cultural de los modos en que las sociedades perciben, transforman y otorgan sentido al espacio que habitan. Por este motivo señala que “en un mismo espacio convergen así procesos de percepción, apropiación e intervención del medio, acordes con diversas y disímiles formas y modos culturales” (Urquijo, 2014, p.84).

Desde esta mirada, el paisaje aparece como una categoría relacional, es decir, en cuanto resultado de la dinámica entre procesos naturales y prácticas sociales. Su estudio implica reconocer la historicidad de los territorios, las huellas materiales y simbólicas que los grupos humanos inscriben en ellos, y las representaciones que elaboran sobre el ambiente. En este sentido, Urquijo (2014) sostiene que el paisaje es un testimonio material e ideacional de las relaciones entre sociedad y naturaleza, por tanto, es un camino privilegiado para comprender las trasformaciones ambientales y culturales a lo largo del tiempo. De este modo, el paisaje constituye algo más que una simple “escena natural”; es un espacio vivido, percibido y narrado en el que se entrelazan memorias, historias y prácticas cotidianas.

El concepto de “ambiente” en el campo de la historia ambiental, ha sido una categoría central pero también ambigua, cargada de múltiples significados que han evolucionado con el tiempo y según el enfoque disciplinario. Gerardo Morales Jasso (2016), plantea una revisión crítica de esta noción, destacando sus tensiones epistémicas y su polisemia. En su propuesta, identifica tres formas de concebir al ambiente: como medio físico; como entorno biológico y el último, como un complejo sistema de relaciones.

Para este autor, la primera acepción de ambiente lo entiende como el espacio material donde se desarrollan los procesos naturales y sociales. Se trata de una visión centrada en los componentes geográficos y físicos —suelo, agua, aire, relieve— que constituyen el soporte de la vida y de las actividades humanas. Mientras que la segunda concepción, tiene énfasis en la dimensión ecológica, entendiendo el ambiente como el conjunto de organismos, especies y ecosistemas que interactúan en un espacio determinado. Esta concepción pone en primer plano las relaciones de interdependencia entre seres vivos y su capacidad de adaptación, resiliencia y transformación. Finalmente, la tercera forma más integradora, supera las visiones reduccionistas y plantea que el ambiente no puede limitarse a lo físico ni a lo biológico, sino que debe entenderse como una red de interacciones múltiples entre naturaleza, sociedad, cultura y economía (Morales Jasso, 2016).

De este modo, la reflexión epistemológica de Morales Jasso (2016) subraya que el concepto de ambiente no es unívoco ni neutro, sino que responde a tradiciones científicas y marcos teóricos distintos. Pero, que es necesario una redefinición del concepto en clave sistémica, entendiendo el ambiente no como un simple escenario donde ocurren los hechos históricos, sino como agente activo que co-produce y participa en el desarrollo de las interacciones entre lo humano y no humano que se da en el tiempo. En este sentido, esta perspectiva relacional, posibilita el diálogo con otras disciplinas y al mismo tiempo, fomenta la criticidad de las nociones reduccionistas que existen en las formas en la que se define al ambiente. 

Finalmente, nos referimos al concepto de espacio, principalmente desde la geografía contemporánea. El espacio geográfico se constituye como uno de los conceptos fundamentales para entender cómo se articulan los procesos sociales y naturales en sus múltiples escalas.

Autores como Henri Lefebvre (2006), Milton Santos (2006) y Doreen Massey (2008) han destacado que el espacio no es un marco neutro, sino una construcción social e histórica, atravesada por relaciones de poder y prácticas cotidianas. Desde estas perspectivas, el espacio es pensado desde el dinamismo, lo relacional y multidimensional en tanto se produce y reproduce a partir de la interacción constante entre actores, prácticas, representaciones y materialidades. Esta mirada permite comprender cómo el espacio se vincula con el territorio, el paisaje y el ambiente, mostrando que las realidades histórico-ambientales no pueden reducirse a dimensiones físicas, sino que implican procesos sociales, culturales y políticos (Vargas Ulate, 2012).

 

Entre historia y naturaleza: reconstruyendo el paisaje regional

Entre los siglos XVI y XVIII, la región histórica misionera se integraba a una amplia macrorregión conocida como cuenca del Plata, ámbito donde se desarrollaban intensos intercambios económicos y vínculos interregionales que respondían a las lógicas del orden colonial[2]. En este contexto la región de las Misiones Jesuíticas comprendía el territorio ocupado por los treinta pueblos guaraní-jesuitas[3], cuya organización económica se sustentaba principalmente en la producción de la yerba mate y en la ganadería.

El paisaje misionero se estructuraba de manera planificada y diferenciada: en el núcleo urbano se concentraban la plaza, la iglesia, los talleres y las viviendas comunitarias; alrededor de este centro se extendían las chacras y huertas destinadas al autoconsumo. La propiedad comunal se encontraba más alejada de este centro, integrada por las estancias comunales, localizadas en áreas de pastizales naturales, donde se criaban vacunos, caballos y ovejas; y en las zonas de monte y selva donde aprovechaban los yerbales naturales, que abastecían tanto el consumo interno como el comercio regional. Y los bosques circundantes proporcionaban maderas duras utilizadas en la construcción y en la exportación hacia los puertos de la cuenca del Plata (Garavaglia,1987).

Más allá de esta organización material, el paisaje misionero debe comprenderse como una categoría relacional, resultado de la interacción entre los procesos naturales y las practicas sociales. Como sostiene Urquijo (2014), el paisaje es un testimonio material e ideacional de las relaciones entre sociedad y naturaleza. En el caso de las Misiones, esas huellas se expresan en formas materiales (ruinas de iglesias, plazas, talleres, cerámicas) y simbólicas (lengua, música, relatos, toponimia) que condensan memorias colectivas, redes sociales y dinámicas de producción y consumo, configurando lo que Morales Jasso (2016) describe como un complejo sistema de relaciones.

En este sentido, la región de las Misiones albergaba una economía diversificada orientada tanto al autoconsumo, como al intercambio regional. Se producían alimentos, fibras y manufacturas como el algodón, utilizando para la elaboración de lienzos exportados hacia diversas ciudades del ámbito platense. Del mismo modo, la yerba mate llegaba a los principales puertos coloniales, mientras que las maderas duras, empleadas en la reconstrucción de embarcaciones y viviendas, se comercializaban por fuera del territorio misionero. De este modo, las misiones se consolidaban como un espacio dinámico dentro de la economía regional, en estrecha relación con las redes comerciales y productivas de la cuenca del Plata (Zorrilla, 2023).

Este espacio misionero, situado en la región de frontera[4], tras la expulsión de los Jesuitas en 1768, experimentó un periodo de inestabilidad, acentuado por las luchas independentistas. En este contexto, se sucedieron procesos de reorganización territorial, reconfiguración de los circuitos económicos, nuevos sectores vinculados al poder y estructuración de las clases sociales (Arellano; Oviedo, 2017). Es decir, que este espacio “se fue transformando y configurando históricamente; de acuerdo a las redes de relaciones, la reorganización de los circuitos económicos y la reconstitución de los sectores en torno al poder político” (Zorrilla, 2024a, p.120).

Para comprender estas transformaciones, resulta necesario considerar el espacio no como un marco neutro, sino como una construcción social producida históricamente por cada sociedad, tal como plantea Lefebvre (2006). Desde esta perspectiva, el espacio misionero se configura como resultado de las prácticas cotidianas, las relaciones de poder y las tensiones económicas que, en su interacción, generan territorios, procesos de territorialización y formas de apropiación simbólica. Complementariamente, Haesbaert (2011) sostiene que el territorio no debe concebirse únicamente como un espacio físico delimitado, sino como una categoría relacional que articula dimensiones materiales, políticas y culturales. Es por ello que el territorio de las ex-Misiones puede comprenderse como escenario de territorialidades múltiples y superpuestas, donde convergen la indígena, la colonial y la de los Estados emergentes, en un marco de disputas y negociaciones permanentes.

 La transición del Estado colonial al Estado nacional, en un escenario de expansión del sistema capitalista y de incorporación a la economía-mundo, generó nuevas formas de dependencia política, social y cultural que redefinieron las dinámicas regionales (Oviedo, 2021). En este escenario de transición, la reestructuración de las redes de intercambio y comercio impactaron directamente en la producción y la mercantilización de la yerba mate, un recurso de gran relevancia dentro de la cuenca del Plata (Arellano; Oviedo, 2017). Aunque su comercialización atravesó altibajos, la yerba mantuvo su papel central en la economía regional debido a la calidad del producto y a su sostenida demanda. Su valorización y circulación se vieron favorecidas por el proceso de urbanización de los puertos, que se consolidaron como nodos estratégicos de distribución y comercio (Zorrilla, 2024a). En este contexto, Paraguay desempeñó un papel central en la comercialización de la yerba mate, utilizando los puertos de Pilar e Itapúa como centros de salida de la producción, mientras que Brasil se convirtió en un mercado clave y en un competidor con su propia yerba (Bolsi, 1982; Gallero, 2017).

Durante a ocupación paraguaya sobre la zona sur del actual territorio de Misiones, el control sobre la producción de yerba estaba bajo la vigilancia de la Rinconada de San José —base militar-administrativa paraguaya— que aseguraba el dominio sobre los pueblos de Candelaria, San Ignacio, Santa Ana que dedicados a la producción yerbatera, pudieron exportar su producción a través del campamento y con salida por el puerto de Itapuá, Paraguay, integrándose así a los flujos económicos de la región platense (Zorrilla, 2024a). El puerto de Pilar fue vital en los años del conflicto Farrapo (1835-1848), pero la presión competitiva brasileña obligó al Estado paraguayo a estatizar y regular la explotación yerbatera, otorgando yerbales a funcionarios y consolidando el control en Candelaria y Encarnación (Arellano; Oviedo,2017).

En este contexto, la actividad ganadera presentaba un nivel de desarrollo inferior al del Rio de la Plata, tanto en lo tecnológico como en la cantidad y calidad de su producción. Por eso, se orientaba principalmente a cubrir las necesidades internas de consumo. En cuanto a las exportaciones, los cueros y el ganado en pie seguían ciclos específicos de comercialización: los primeros eran solicitados para el empaquetado de yerba, mientras que los segundos se requerían principalmente en épocas de conflicto (Oviedo, 2014; Zorrilla, 2023).

Posteriormente, la Guerra de la triple alianza (1867-1870), Paraguay perdió el dominio exclusivo sobre le explotación de la yerba mate. Este conflicto también sirvió para definir los límites entre los Estados en disputas, lo que resultó en que el territorio de Misiones —rico en yerbales naturales y bosques naturales— quedara bajo la soberanía de lo posteriormente se consolidaría como el Estado argentino. Estas definiciones reavivaron antiguas tensiones vinculadas a la disputa territorial con Brasil, las cuales incidían en las relaciones interestatales respecto a los límites y la frontera; un conflicto que finalmente se resolvió gracias a la mediación del presidente de los Estados Unidos y al arbitraje de Grover Cleveland en 1895, cuyo fallo favoreció a Brasil (Zorrilla, 2023). De esta forma se establecieron los limites de lo que sería primero el Territorio Nacional de Misiones (1881-1953) y posteriormente, la Provincia de Misiones (1953 hasta la actualidad).

Durante finales del siglo XIX, la acción colonizadora y los procesos migratorios posibilitaron la construcción de nuevas territorialidades en constante superposición en términos de temporalidades y espacialidades que dieron lugar a la reconstrucción del paisaje rural que conforma al territorio de Misiones. Con el avance del siglo XX, el Estado nacional impulsó un proceso de colonización agrícola que transformó radicalmente el paisaje rural (Gallero, 2017, 2020; Oviedo, 2021; Zorrilla, 2023). La llegada de inmigrantes europeos —alemanes, suizos, polacos, ucranianos, entre otros — dio lugar a la conformación de colonias organizadas, con un modelo de parcelamiento que favoreció la instalación de chacras familiares. Estas pequeñas explotaciones agrícolas se dedicaron al cultivo de yerba mate, té, tabaco y cítricos, configurando un paisaje productivo, diverso y profundamente vinculado a las prácticas culturales de los colonos (Oviedo,2021).

De acuerdo con autores como Bolsi (1982) y Gallero (2020), el poblamiento de Misiones estuvo estrechamente vinculado al desarrollo de la actividad yerbatera, que definió patrones de asentamiento, uso del suelo y organización del trabajo (Figura 1). Sin embargo, aunque la yerba mate fue un producto de gran relevancia en este proceso no fue el único, ya que también tuvieron su rol importante en este proceso las actividades ganaderas (Figura 2) que acompañaron al proceso colonizador desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, siguiendo la orientación sur-norte, extendiéndose por todo el territorio, adoptando diversas formas de producción (campos de pastoreos, establecimientos de ganado en pie, curtiembre y talabartería, tambos) (Zorrilla, 2023).

 

Figura 1: Yerba mate en el Territorio Nacional de Misiones (1950)

Fuente: Newton (1950).

 

Figura 2: Establecimientos ganaderos en el territorio de Misiones (1930)

Fuente: Zorrilla (2023).Notas: Departamentos del Territorio Nacional de Misiones: 1) Capital; 2) Candelaria; 3) Apóstoles; 4) Concepción; 5) San Javier; 6) Monteagudo; 7) La frontera; 8) Iguazú; 9) San Pedro; 10) San Martín y 11) San Ignacio.

 

Las autoras Zang y Fantin (2020) señalan que la conformación de un frente extractivo de recursos naturales y la posterior organización de colonias agrícolas constituyeron un conjunto de elementos que posibilitaron las transformaciones en el paisaje del territorio misionero. A este le sumamos el desarrollo de prácticas ganadera y agra ganaderas que se desenvolvieron principalmente en la zona sur, creando redes de corto alcance (Zorrilla, 2023). De esta manera, el paso de la mera explotación hacia la instalación de yerbales silvestres representó un proceso fundamental, tanto en la conformación del paisaje de Misiones como en la consolidación del asentamiento de inmigrantes europeos en la región (Zang; Fantin, 2020).

De acuerdo a las autoras, la construcción del paisaje regional no puede desvincularse de las prácticas cotidianas de los colonos, quienes, mediante el desmonte, la apertura de picadas y la implantación de cultivos, transformaron el espacio natural en un territorio productivo. Estas prácticas, lejos de ser homogéneas, respondieron a múltiples racionalidades: desde la subsistencia familiar hasta la producción orientada al mercado (Zang; Fantin, 2020). Las prácticas de cultivo de la yerba mate, de cultivos de té, actividades ganaderas y forestales, lejos de ser meramente técnicas y prácticas, han sido agentes activos en la transformación del territorio. A través de las acciones de los sujetos sociales —colonos, tareferos, empresarios, ganaderos— se ha configurado un paisaje complejo, en constante tensión entre naturaleza y cultura.

 

Entre la yerba y la ganadería: La configuración territorial de la frontera misionera-correntina

Durante el siglo XIX, la provincia de Corrientes ocupó el territorio misionero, en dos etapas. La primera entre 1832 a 1865, se caracterizó por un control compartido con Paraguay. La segunda, desde 1865 hasta 1881, estuvo bajo la administración exclusiva de Corrientes, consolidando así una ocupación que se prolongó hasta la creación del Territorio Nacional de Misiones. En este último periodo, la provincia de Corrientes intentó implementar una política para el poblamiento de Misiones, principalmente por su interés en sus yerbales. Sin embargo, dichos intentos fracasaron y solo se concretaron cuando el territorio pasó a depender del poder central, tras su federalización en 1881 (Bolsi, 1982; Fernández Ramos, 1934).

La política colonizadora oficial orientó sus acciones hacia la reconstrucción de los pueblos ubicados en la región meridional, reafirmando así una ocupación de larga data y delimitando las jurisdicciones internas entre el Territorio Nacional y la Provincia de Corrientes. Sin embargo, este proceso de colonización no constituyó la única modalidad de ocupación presente en el territorio de Misiones. Es decir, que estos inmigrantes que llegan al territorio y se asientan en los viejos poblados van a coincidir con otros asentamientos espontáneos producidos a través de la frontera brasileña y paraguaya. Al mismo tiempo, en el margen fronterizo, un conjunto de pobladores establecidos se movilizaba desde diversas localidades correntinas hacia Misiones (Zorrilla, 2024b).

Esta franja fronteriza, denominada frontera misionera-correntina, está integrada por los departamentos del sur de Misiones (Capital, Apóstoles, Candelaria y Concepción) junto con el departamento de Ituzaingó de la provincia de Corrientes (Pueblo de San Carlos). Este espacio fronterizo se entiende como una construcción histórica, moldeada por las constantes interacciones entre pueblos y poblaciones misioneras y correntinas (Zorrilla, 2024a). En esta zona fronteriza se examinan los procesos de intercambio y circulación de la yerba mate y la ganadería, a través de los vínculos y las relaciones generados por los sujetos involucrados en el desarrollo de estas actividades, que trascienden los limites jurisdiccionales establecidos (Figura 3).

 

Figura 3: Territorio de la frontera misionera-correntina

Fuente: Elaboración propia.

El análisis sobre dicha frontera se fundamenta en los datos obtenidos de tres libros de registro de marcas ganaderas (1893;1892-1926 y 1927-1982), considerados fuentes primarias de época, los cuales permiten identificar y caracterizar a los actores sociales vinculados con la actividad ganadera en el territorio misionero. Dichos registros ofrecen información relevante tanto sobre unidades familiares como sobre sectores socioeconómicos, posibilitando una aproximación más precisa a la composición y dinámica de quienes participaron en este proceso productivo.

A partir de estos registros y mediante su contraste con otras fuentes locales —guías generales de Corrientes, guías turísticas de Misiones, periódicos locales en otros—, es posible identificar a los sujetos objeto de estudio en su contexto. El seguimiento de los indicios (Ginzburg, 2004; 2008) sobre sus acciones y actividades a lo largo del tiempo permite examinar la persistencia y continuidad de las redes sociales y económicas configuradas en torno a la producción. Situamos en base a los datos obtenidos de los registros de marcas, en la zona sur del territorio misionero y el norte del territorio correntino, a un conjunto de propietarios y grupos de familias de marcas y ganados que se asentaron en ambos márgenes, ampliando sus vínculos y acumulando capital.

La zona sur de Misiones conformada por los departamentos de Capital, Apóstoles y Candelaria es el área donde la actividad ganadera se ha desarrollado con mayores fuerzas. Siendo el departamento de Capital, que históricamente, ha presentado la mayor concentración de grandes propiedades —campos de pastoreos y establecimientos ganaderos—. Mientras que Apóstoles, se caracterizó por poseer la mayor densidad de pequeñas unidades productivas (campos de menor extensión e incipientes establecimientos ganaderos-yerbateros). El departamento de Candelaria donde se distinguió por la concentración de tierras y ganado en manos de pocos propietarios, bajo un sistema de pastoreo libre y posteriormente, al desarrollo de la curtiembre.

En el norte de la provincia de Corrientes, el pueblo de San Carlos —antiguo asentamiento jesuítico perteneciente al Departamento de Ituzaingó— atravesó hacia fines del siglo XIX y mediados del siglo XX, un proceso de poblamiento gradual, vinculado tanto a la ocupación del territorio y a la llegada de inmigrantes. Su localización, próxima al límite jurisdiccional, favoreció la permanencia y expansión de propiedades privadas que se extendían a lo largo de la frontera, conformando un espacio territorial percibido como continuo, pese a la indefinición de sus límites. Esta situación permitió la concentración de riquezas y facilitó la circulación de productos derivados de la ganadería hacia diversos destinos dentro del mercado regional.

A partir del análisis comparado entre los registros ganaderos y otras fuentes documentales —como las Guías Generales de Misiones (1902) y de Corrientes (1904 y 1910)—, fue posible identificar un sector reducido de propietarios de orígenes diversos. Este grupo, al que denominamos “grandes propietarios”, se distinguía por poseer extensas superficies de tierra o unidades productivas de gran escala (Cuadro 1). En este sentido, observamos y ubicamos a los propietarios Contte Adolfo (10 mil cab.) y Niveiro Rafael (1 mil quinientos cab.) como grandes propietarios transfronterizos cuyas propiedades oscilan entre Misiones (marcas ganaderas) y Corrientes (cabezas de ganado y campos de pastoreo).

 

Cuadro 1: Escala ganadera y articulación territorial de propietarios ganaderos (1892–1915)

Propietario

Escala ganadera en cab.

Localización productiva

Registro de Marcas

Inserción territorial

Contte, Adolfo

 (10.000)

 

San Carlos

Capital (1915)

Grande propietario transfronterizo 

Niveiro, Rafael

 (1.500)

 

San Carlos

Capital (1892)

Grande propietario transfronterizo

Martínez, Juan B.

 (700)

 

San Carlos

Capital (1892)

Mediano productor fronterizo

Núñez, Pedro

 (600)

 

San Carlos

Capital (1904)

Grande propietario transfronterizo

Alvarenga, Laurentino

 (550)

 

San Carlos

Capital (1895)

Pequeño propietario transfronterizo

Fuente: Registro de Marcas (1892-1926) y Guías de Corrientes (1904; 1910). Elaboración propia.

En la provincia de Corrientes la producción dominante es la ganadería, mientras que el desarrollo de la agricultura es incipiente hacia fines del siglo XIX. Recién a mediados del siglo XX, experimenta un avance significativo, especialmente la producción de yerba mate (Schaller, 2019). Por su parte, en Misiones la actividad predominante durante el siglo XIX fue la extracción de yerba mate y maderas de ley (Fernández Ramos, 1934). Durante el proceso de población y ocupación de tierras vinculadas a la producción agropecuaria, se fue perfilando una espacialidad en común, denominada frontera agropecuaria. Esta frontera agropecuaria debe ser entendida más allá de la productividad, los recursos y la espacialidad. Es necesario considerar las relaciones sociales y la circulación de los sujetos que habitan esos espacios, reconociendo las transformaciones del territorio mediante sus acciones y practicas cotidianas. No obstante, esta frontera agropecuaria es posible dado que el paisaje natural del noreste de la provincia de Corrientes y el sur de territorio Misiones es semejante, es decir, que el paisaje natural entre ambos territorios se caracteriza por la presencia de pastizales y cursos de agua que son elementos necesarios para el desarrollo de la ganadería.

Asimismo, la disponibilidad de tierras y la diversificación económica eran factores que se combinaban y direccionaban esa movilidad poblacional en el contexto migratorio e inmigratorio. En consecuencia, provocaron un desplazamiento de las familias en la frontera misionera-correntina; que se radicaron a uno y otro lado del límite interprovincial-territoriano; las mismas interactuaban en redes articuladas por lazos de parentesco, de amistad, laborales y expandían sus actividades económicas complementando la producción ganadera, tradicionalmente correntina, con el rubro yerbatero, típicamente misionero (Oviedo; Zorrilla, 2022).

El dinamismo de la frontera agropecuaria en la frontera misionera-correntina posibilita reconocer la influencia que tienen, en la conformación de múltiples territorialidades, las prácticas y las estrategias que desarrollaban los sujetos, sectores o grupos socio-económicos para reposicionarse en la sociedad y en la economía regional. Hacia finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XIX la ganadería, lejos de constituir una actividad aislada, se integró a otras prácticas productivas —como la yerbatera— y se sostuvo sobre la base de lazos familiares, de amistad, clientelares y políticos que estructuraron el espacio fronterizo.

Las biografías de la familia Montiel y de la familia Moglia permiten observar cómo estas redes se construyeron y reprodujeron en múltiples escalas territoriales (Tchumi,1948). En el caso de Miguel Montiel, su recorrido desde el trabajo rural hasta su consolidación como comerciante y abastecedor regional evidencia la articulación entre experiencia productiva, acumulación patrimonial y participación política, así como su capacidad para conectar los circuitos ganaderos correntinos con los espacios yerbatero-madereros de Misiones y la costa argentino-paraguaya. De manera similar, Sócrates Moglia desarrolló una estrategia productiva basada en la complementariedad entre ganadería y yerba mate, apoyándose en vínculos familiares, comerciales y consulares que facilitaron el intercambio transfronterizo y la expansión de sus establecimientos en ambos márgenes del territorio (Zorrilla, 2023; 2024b).

Podemos identificar (Figura 4) las estrategias productivas diversificadas que realizan los productores yerbateros-ganaderos, como así las redes superpuestas (familiares, económicas, políticas, sociales) que establecen con su entorno próximo pero que, a su vez, los vinculas con otros territorios. Finalmente, posibilita pensar a la frontera más allá de un límite formal, sino más bien como una construcción a partir de las prácticas y territorialidad que los grupos humanos desarrollan en un determinado espacio, modificándolo y adoptándolo a sus necesidades.

 

Figura 4: Sujetos, trayectorias productivas y redes en la frontera misionera-correntina (Fines del siglo XIX – primeras décadas del siglo XX)

Fuente: Nuñell (1902); Yssouribehere (1904); La Tarde (29 ago.1919); Tschumi (1948); Laszlo (1935-1936).

La frontera misionera-correntina debe ser comprendida como una construcción social e histórica, producida por las prácticas cotidianas de los sujetos y las redes que estos activaron en el desarrollo de la actividad ganadera. En ocasiones, estas prácticas revelaron tensiones históricas vinculadas con la disputa por la tierra, la concentración de la propiedad, la subordinación de determinados sectores sociales y la coexistencia de distintos modelos productivos, cuyos impactos continúan manifestándose en la actualidad. En este marco, los sujetos y las familias analizadas no solo organizaron la producción y el comercio y torno a la ganadería y la agricultura, sino que también contribuyeron a estructurar relaciones sociales duraderas, a integrar economías regionales y a redefinir el espacio fronterizo como un ámbito de circulación, negociación y complementariedad productiva (Zorrilla, 2023).

 

 

Ambiente, historia y educación: hacia una mirada territorial integrada

La articulación entre ambiente, historia y educación constituye un enfoque necesario para comprender los territorios como construcciones dinámicas, cargadas de memoria, biodiversidad y prácticas sociales. Pensar el territorio desde una mirada integrada entre ambiente, historia y educación implica superar las fragmentaciones disciplinares y apostar por una formación crítica, situada y comprometida. Esta integración permite superar una enseñanza descriptiva de la historia y avanzar hacia una lectura crítica que articule decisiones políticas, modelos económicos y dinámicas sociales con sus consecuencias ambientales concretas, visibilizando continuidades, rupturas y desigualdades territoriales (Fernández, 2022).

En el caso de Misiones, la historia territorial se encuentra profundamente marcada por la presencia ancestral de los pueblos guaraníes, cuyas prácticas de uso del monte, la agricultura itinerante y la relación espiritual con la selva configuraron durante siglos un modo particular de interacción con el ambiente. A ello se sumó, a partir del siglo XVII, la experiencia de las reducciones jesuíticas, que reorganizaron el territorio mediante nuevas formas de producción, urbanización y control del espacio, introduciendo cambios significativos en el paisaje y en las dinámicas socioambientales (Zang; Oviedo, 2024). Más tarde, los procesos de colonización y las migraciones europeas de fines del siglo XIX y comienzos del XX impulsaron la expansión de la frontera agrícola, el desarrollo de cultivos como la yerba mate y el té, y una progresiva transformación de la selva paranaense. Finalmente, la provincialización de Misiones consolidó un modelo de ocupación territorial atravesado por políticas de desarrollo, conservación y explotación de recursos naturales que continúan generando tensiones hasta el presente (Gallero,2017).

En el caso de Corrientes, la configuración territorial estuvo históricamente vinculada a la articulación entre ambiente, poblamiento y producción, en un espacio atravesado por ríos, esteros y áreas de pastizales que condicionaron las formas de ocupación y uso del suelo. Como señala Schaller (2012), desde el período colonial la ganadería extensiva se consolidó como actividad estructurante del territorio, favorecida por las condiciones naturales y por un temprano proceso de apropiación de tierras que dio lugar a grandes unidades productivas. Este modelo productivo se apoyó en una sociedad rural conformada por estancieros, pequeños productores, pobladores criollos y mano de obra subordinada, generando relaciones sociales y económicas que articularon el espacio correntino con regiones vecinas y con los circuitos comerciales del litoral.

Durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, Corrientes experimentó una progresiva integración a los mercados regionales y nacionales, al tiempo que se reforzaba su perfil ganadero como base de la economía provincial. Según Schaller (2019), este proceso estuvo acompañado por transformaciones en las formas de tenencia de la tierra, la incorporación de nuevas prácticas productivas y la intensificación de las redes de intercambio, especialmente en las zonas de frontera interprovincial e internacional. De este modo, el territorio correntino se configuró como un espacio dinámico, donde la ganadería no solo estructuró el paisaje y la economía, sino que también organizó las relaciones sociales, políticas y territoriales que dieron forma a una frontera permeable y en constante interacción con Misiones y otros espacios del nordeste argentino.

En Misiones, los hitos históricos mencionados anteriormente, que influyeron en la historia territorial, han configurado un entramado de relaciones entre cultura y naturaleza que aún se expresa en las prácticas cotidianas (Morales Jasso,2016). La matriz productiva basada en la yerba mate, el té y la forestación refleja la superposición de modelos históricos de explotación y conservación del ambiente (Zang; Fantin, 2020). Estas prácticas conviven hoy con políticas de preservación de la selva paranaense y áreas protegidas, generando tensiones entre producción, conservación y modos de vida locales que se manifiestan en el trabajo rural, en la ocupación del suelo y en los conflictos socioambientales contemporáneos.

En Corrientes, la impronta histórica de la ganadería extensiva y del uso del espacio asociado a ríos, esteros y pastizales sigue estructurando las prácticas productivas y sociales actuales. Tal como lo advierte Schaller (2019) la ganadería no solo configuró el paisaje, sino también una cultura del trabajo rural, usos del territorio. En la actualidad, estas prácticas se expresan en la continuidad del uso ganadero de los humedales, en la valorización cultural del campo y en la adaptación de saberes tradicionales a nuevas exigencias productivas y ambientales. A su vez, la expansión de actividades como el arroz, la forestación y los proyectos de conservación de humedales introducen nuevas dinámicas y conflictos que resignifican la histórica relación entre cultura y naturaleza en la provincia (Schaller, 2019; Milano,2021).

De manera reciente, distintos trabajos han comenzado a reflexionar sobre los vínculos entre historia ambiental y educación desde enfoques integradores y socioecológicos. Como plantea Milano (2021), la educación ambiental deja de concebirse como una mera transmisión de contenidos ecológicos para pensarse como un proceso crítico que articula dimensiones sociales, culturales, históricas y políticas en la comprensión de los problemas ambientales contemporáneos.

En Misiones, estas reflexiones se han materializado en propuestas pedagógicas concretas. El trabajo colaborativo realizado por las investigadoras Gallero y Miraglia (2021) del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) de la Argentina, titulado “Ciencia en tu escuela: La historia ambiental nos ayuda a entender nuestra historia misionera” es un ejemplo significativo de cómo la historia ambiental puede ser incorporada a los procesos de enseñanza y aprendizajes. La necesidad de pensar la historia ambiental desde una mirada integradora, señalando que “la historia ambiental nos ayuda a entender nuestra provincia misionera porque nos permite analizar cómo las decisiones políticas, económicas y sociales han impactado en el territorio y en sus ecosistemas” (Gallero; Miraglia, 2021, p. 3). Si bien los resultados de estos proyectos no siempre se traducen inmediatamente en políticas educativas estructurales, sí pueden observarse efectos en el presente a través de la generación de materiales didácticos, la formación docente, la apropiación de saberes situados por parte de estudiantes y la instalación de una mirada crítica sobre el ambiente como construcción histórica y social.

 En Corrientes, en cambio, las experiencias que articulan explícitamente historia ambiental y educación formal son aún más incipientes y fragmentarias (Milano, 2021). No obstante, existen iniciativas vinculadas a la educación ambiental, al patrimonio cultural y natural y a la valorización de los humedales —en particular en torno al Iberá— que abren un campo fértil para este tipo de abordajes (Neiff, 2004; 2011). En estos casos, la historia del uso ganadero del territorio, la transformación de los ambientes fluviales y de esteros, y las prácticas productivas tradicionales constituyen insumos fundamentales para pensar propuestas educativas que integren pasado y presente (Schaller, 2012; 2019). La ausencia de proyectos sistemáticos similares a los desarrollados en Misiones no implica una falta de potencial, sino más bien un desafío pendiente en términos de articulación entre investigación histórica, educación y gestión territorial.

La historia ambiental adquiere un rol central, en tanto permite contextualizar los conflictos actuales a partir de las decisiones y prácticas del pasado, favoreciendo una lectura compleja del territorio y de las relaciones entre sociedad y naturaleza. Esta perspectiva integradora pone de relieve los diálogos interdisciplinarios que habilita la historia ambiental de Misiones, al articular dimensiones históricas, sociales, culturales y ecológicas en el análisis del territorio. Investigadoras como Norma Oviedo (2021), María Cecilia Gallero y Marina Miraglia (2023) señalan que Misiones se inscribe en un entramado de fronteras que, si bien tuvieron un origen como límites físicos y políticos, en la actualidad se manifiestan también como fronteras ecológicas, sociales y culturales. Esta noción de frontera resulta central para comprender a la provincia como un espacio históricamente atravesado por procesos de encuentro, conflicto y transformación. Estos procesos se reflejan, en el largo plazo, en la coexistencia y tensión entre saberes indígenas y lógicas coloniales, en los conflictos por el acceso y uso de la tierra durante la expansión agroproductiva, y en las disputas contemporáneas entre conservación ambiental y explotación de recursos naturales.

En este contexto, comprender la historia de la zona de frontera misionera-correntina resulta clave para la actualidad, ya que permite problematizar las continuidades y transformaciones de las prácticas productivas, las redes sociales y las formas de apropiación del ambiente que aún estructuran la vida cotidiana. Desde la perspectiva de la historia ambiental, el paisaje puede ser entendido como una construcción histórica que condensa las interacciones entre sociedad y naturaleza, y que expresa relaciones de poder, conflictos y negociaciones a lo largo del tiempo (Corrêa, 2012). En este sentido, la historia ambiental de la frontera contribuye a desnaturalizar los usos del territorio, a visibilizar los conflictos socioambientales y a fortalecer una educación situada, capaz de vincular las experiencias locales con procesos históricos de larga duración. Así, el abordaje histórico de la frontera no solo enriquece el conocimiento académico, sino que también se constituye en una herramienta pedagógica y social para pensar críticamente los desafíos ambientales presentes y futuros en ambos espacios.

 

Conclusiones

El análisis desarrollado a lo largo de este trabajo permitió abordar la frontera misionera-correntina desde una perspectiva histórica y ambiental que recupera la centralidad de las prácticas productivas, las trayectorias de los sujetos y las redes sociales en la configuración del territorio. Lejos de concebir la frontera como un límite rígido o meramente administrativo, se la entiende como un espacio relacional y dinámico, construido históricamente a partir de interacciones complejas entre sociedad y naturaleza. En este sentido, la historia ambiental se presenta como una herramienta analítica y metodológica fundamental para comprender los procesos de ocupación, apropiación y transformación del espacio en el nordeste argentino.

En Misiones, la impronta de los pueblos originarios, la experiencia de las reducciones jesuíticas, los procesos de colonización y la expansión agroproductiva configuraron una trayectoria territorial marcada por continuidades y rupturas en las formas de uso del ambiente. Estas dinámicas se expresaron en la transformación de la selva paranaense, en la diversificación productiva y en la emergencia de tensiones persistentes entre conservación y explotación de los recursos naturales. En Corrientes, por su parte, la temprana consolidación de la ganadería extensiva estructuró el paisaje de pastizales, ríos y esteros, organizando no solo la economía sino también las relaciones sociales y culturales del mundo rural. En ambos casos, el ambiente actuó como un componente activo del proceso histórico, condicionando las decisiones humanas y siendo, a su vez, transformado por ellas.

El abordaje de las trayectorias de sujetos y familias vinculados a la ganadería permitió visibilizar cómo las prácticas productivas se sostuvieron y expandieron a partir de redes familiares, económicas, políticas y de amistad que atravesaron distintos espacios y escalas territoriales. Estas redes contribuyeron a diluir los límites formales de la frontera misionera-correntina, consolidando un espacio de circulación, intercambio y complementariedad productiva. Al mismo tiempo, pusieron en evidencia conflictividades históricas asociadas al acceso a la tierra, a la concentración de la propiedad, a la subordinación de ciertos grupos sociales y a la superposición de modelos productivos, cuyos efectos se proyectan hasta el presente.

Desde una perspectiva pedagógica, la historia ambiental ofrece herramientas fundamentales para el desarrollo de una educación situada y crítica, en tanto permite anclar los procesos históricos en territorios concretos y en problemáticas ambientales actuales. Al recuperar la dimensión histórica de los paisajes, de las prácticas productivas y de las relaciones sociales, se contribuye a desnaturalizar los usos contemporáneos del territorio y a comprender que los conflictos socioambientales no son fenómenos aislados ni recientes, sino el resultado de decisiones y procesos de larga duración. Entre los desafíos actuales que atraviesan la región se destacan la deforestación, la presión sobre los ecosistemas, los conflictos por la tierra, la expansión de modelos productivos intensivos, la conservación de la biodiversidad y la gestión de humedales y áreas protegidas.

En este marco, el pasado se constituye en una clave interpretativa indispensable para comprender el presente y para imaginar futuros posibles. Conocer cómo se construyeron históricamente los territorios, qué actores intervinieron, qué prácticas se consolidaron y qué conflictos emergieron permite problematizar los modelos de desarrollo vigentes y abrir el debate sobre alternativas más justas y sustentables. De este modo, la historia ambiental desde una mirada integral e interdisciplinar no solo enriquece al conocimiento académico, sino que también se proyecta como una herramienta pedagógica y social capaz de fomentar una ciudadanía crítica, comprometida con la comprensión del territorio en su complejidad y con la construcción de respuestas colectivas frente a los desafíos socioambientales contemporáneos en Misiones, Corrientes y su zona de frontera.

 

Referencias bibliográficas

ARELLANO, Diana Mabel; OVIEDO, Norma. Territorialidades vividas. Estudos CENEGRI, ano XII, v. XIII, n. 26, p. 7-25, jan./jun. 2017. Rio de Janeiro. ISSN 1807-1260.

BOLSI, A. La yerba mate y la ocupación del espacio misionero. Boletín de Estudios Geográficos, n. 80, p. 7-65, 1982.

CASTILLO, Guillermo. El territorio como apropiación sociopolítica del espacio: entre la desterritorialización y la multiterritorialidad. Investigaciones Geográficas, Ciudad de México, n. 103, e60127, 2020. Disponible en:http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-46112020000300011&lng=es&nrm=iso. Acceso en: 9 nov. 2025. DOI:https://doi.org/10.14350/rig.60127.

COMITÉ INTERGUBERNAMENTAL COORDINADOR DE LOS PAÍSES DE LA CUENCA DEL PLATA (CIC). Sobre o CIC. Disponível em: https://cicplata.org/es/sobre-el-cic/. Acesso em: 07 jan. 2026.

CORRÊA, Dora. História Ambiental e a paisagem. HALAC – História Ambiental Latinoamericana y Caribeña, Belo Horizonte, v. 2, n. 1, p. 47-69, set. 2012 – fev. 2013.

FERNANDES, Bernardo Mançano. A tipologia dos territórios. In: SAQUET, Marcio Rogério; SPOSITO, Eliseu Savério (orgs.). Territórios e territorialidades: teorias, processos e conflitos. São Paulo: Expressão Popular, 2009. p. 195–210.

FERNÁNDEZ RAMOS, R. Misiones a través del Primer Cincuentenario de su Federalización 1881 — dezembro 20 — 1931. Posadas: s.n., 1934.

FERNÁNDEZ, Luis Alberto. Educación, ambiente y territorios. Revista Argentina de Investigación Educativa, Buenos Aires, v. 2, n. 4, 2022. Disponible en: https://portalrevistas.unipe.edu.ar/index.php/raie/article/view/151/311.

GALLERO, María Cecilia; MIRAGLIA, Marina. Ciencia en tu escuela: la historia ambiental nos ayuda a entender nuestra provincia misionera. 1. ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas – CONICET, 2021.

GALLERO, María Cecilia; MIRAGLIA, Marina. Diálogos interdisciplinarios sobre la historia ambiental de Misiones y sus fronteras. In: BENEDETTI, Alejandro; RENOLDI, Brígida (orgs.). Fronteras más allá del borde. Posadas: TeseoPress, 2023. p. 347–366. ISBN 978-63-100-2238-3. DOI: 10.55778/ts310022383.

GALLERO, María del Rosario. Cartografía histórica y territorio: transformaciones productivas en Misiones (siglos XIX-XX). Posadas: UNaM, 2016.

GALLERO, María del Rosario. Historia y paisaje en la frontera yerbatera: aportes desde la cartografía histórica. Posadas: UNaM, 2020.

GALLERO, María del Rosario. La yerba mate en el prisma de la historia ambiental, Misiones (Argentina). In: GERHARDT, M., NODARI, E.S., and MORETTO, S.P. (eds). História ambiental e migrações: diálogos [online]. São Leopoldo: Oikos; Editora UFFS, 2017, pp. 193-214. ISBN: 978-85-64905-68-9. https://doi.org/10.7476/9788564905689.0013.

GALLINI, Stefania. Una historia ambiental latinoamericana: entre el pasado y el futuro. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2009.

GARAVAGLIA, Juan Carlos. Las misiones jesuíticas: utopía y realidad. In: GARAVAGLIA, Juan Carlos. Economía, sociedad y regiones. Buenos Aires: Editorial de la Flor, 1987. p. 121‑181

GERHARDT, Marcos et al. De la extracción al cultivo: transformaciones del paisaje yerbatero en Misiones. Revista de Historia Regional y Local, v. 10, n. 2, 2018.

GINZBURG, C. Indicios. Raíces de un paradigma de inferencias indiciales. In: Mitos, emblemas, indicios: morfología e historia. Barcelona: Gedisa, 2008. p. 138-175.

GINZBURG, C. Tentativas. Buenos Aires: Prohistoria, 2004.

HAESBAERT, Rogério. El mito de la desterritorialización: del “fin de los territorios” a la multiterritorialidad. México: Siglo XXI, 2011.

HAESBAERT, Rogério. O mito da desterritorialização: do “fim dos territórios” à multiterritorialidade. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil, 2004.

LASZLO, A. (org.). Libro azul de Misiones: guía del Territorio Nacional. [S.l.: s.n.], 1935-1936.

LEAL, Claudia. Historia ambiental: una introducción. Bogotá: Universidad de los Andes, 2011.

LEFEBVRE, Henri. A produção do espaço. Tradução de Doralice Barros Pereira e Sérgio Martins. Do original: La production de l’espace. 4. ed. Paris: Éditions Anthropos, 2000. Primeira versão em português: fevereiro de 2006.

MASSEY, Doreen. Pelo espaço: uma nova política da espacialidade. Tradução de Hilda Parto Maciel e Rogério Haesbaert. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil, 2008.

MILANO, Francisca (coord.). La educación ambiental: hacia un enfoque socioecológico. Corrientes: Editorial de la Universidad Nacional del Nordeste – EUDENE, 2021.

MIRAGLIA, Marina. El territorio como unidad de análisis en la historia ambiental y la geografía histórica. Los Polvorines: Universidad Nacional de General Sarmiento, 2016. Disponible en: http://repositorio.ungs.edu.ar:8080/handle/UNGS/1620.

MORALES JASSO, Gerardo. La categoría “ambiente”. Una reflexión epistemológica sobre su uso y su estandarización en las ciencias ambientales. Nova Scientia, [S.l.], v. 8, n. 17, p. 579–613, jul. 2016. ISSN 2007-0705. Disponible en: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2007-07052016000200579&script=sci_arttext.

NEIFF, Juan José. El Iberá: biodiversidad, funcionamiento y conservación de un gran humedal subtropical. Corrientes: EUDENE, 2004.

NEIFF, Juan José. Humedales de Corrientes: ecología, uso y conservación. Corrientes: Editorial Moglia, 2011.

NEWTON, Jorge. Misiones Oro Verde y Tierra Colorada. Buenos Aires: El Gráfico Imprenta.1950.

NUÑELL, J. F. Guía de Misiones. Posadas: Tip. y enc. Euskeria de Melchor de Moraiz, 1902.

OLWIG, Kenneth R. Landscape, nature and the body politic: from Britain’s renaissance to America’s New World. Madison: University of Wisconsin Press, 2002.

OLWIG, Kenneth R. Nature’s ideological landscape. Londres: Allen & Unwin, 1984.

OVIEDO, Norma; ZORRILLA, Alejandra. Los entretelones de la economía agroganadera y de las familias en los márgenes de la frontera misionera-correntina (Siglo XIXXX). Presentado en las XVIII Jornadas Interescuelas UNSE Santiago del Estero, 2022.

OVIEDO, Norma. Relaciones comerciales y conflictos fronterizos: Siglo XIX, Misiones en la red platina. Posadas: EDUNaM, 2014.

OVIEDO, Norma. Fronteras, territorialidades y familias: Misiones en la primera mitad del siglo XX. Tesis (Doctorado en Ciencias Humanas y Sociales). Universidad Nacional de Misiones, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Posadas, 2021.

PÁDUA, José Augusto. Um sopro de destruição: pensamento político e crítica ambiental no Brasil escravista (1786–1888). Rio de Janeiro: Jorge Zahar, 2010.

RAFFESTIN, Claude. Por uma geografia do poder. São Paulo: Ática, 1993.

SACK, Robert D. Human Territoriality: Its Theory and History. Cambridge: Cambridge University Press, 1986.

SANTOS, Milton. A natureza do espaço: técnica e tempo, razão e emoção. 4. ed. 2. reimpr. São Paulo: Editora da Universidade de São Paulo, 2006. (Coleção Milton Santos; 1).

SAUER, Carl. The morphology of landscape. University of California Publications in Geography, v. 2, n. 2, p. 19-53, 1925.

SCHALLER, Ernesto C. Ganadería, sociedad y territorio en Corrientes (siglos XVIII y XIX). Corrientes: Moglia Ediciones, 2012.

SCHALLER, Ernesto César. Fuentes para el estudio de la economía, sociedad y organización estatal en el nordeste argentino en la etapa colonial e independiente: la documentación del Archivo de la provincia de Corrientes. Corrientes: Universidad Nacional del Nordeste, 2019. Disponible en: https://repositorio.unne.edu.ar/handle/123456789/55715.

SERRANO, B. Guía general de la provincia de Corrientes. Corrientes: Taller de Encuadernaciones Teodoro Heinecke, 1904.

SERRANO, B. Guía general de la provincia de Corrientes. Corrientes: Taller de Encuadernaciones Teodoro Heinecke, 1910.

SILVA, João Emerson Cunha; MARQUES, Amanda Christinne Nascimento. Notas sobre o conceito de território a partir da perspectiva da história da geografia. Revista de Geografia (Recife), Recife, v. 42, n. 2, 2025. DOI: https://doi.org/10.51359/2238-6211.2025.264477.

SOUZA, Marcelo Lopes de. Os conceitos fundamentais da pesquisa sócio-espacial. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil, 2013.

TSCHUMI, E. Misiones: oro verde. Buenos Aires: Guillermo Kraft Ltda., Sociedad Anónima de Impresiones Generales, 1948.

URQUIJO TORRES, Pedro S. El paisaje como concepto geográfico, histórico y ambiental. In: BARRERA LOBATÓN, Susana; MONROY HERNÁNDEZ, Julieth (eds.). Perspectivas sobre el paisaje. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas; Jardín Botánico José Celestino Mutis, 2014. p. 83–108. (Biblioteca Abierta. Serie Perspectivas Ambientales).

VARGAS ULATE, Gilbert. Espacio y territorio en el análisis geográfico. Reflexiones, San José, v. 91, n. 1, p. 313‑326, 2012.

YSSOURIBEHERE, Pedro. Investigación Agrícola en el Territorio Nacional de Misiones. Buenos Aires: Anales del Ministerio de Agricultura. 1904.

ZANG, Laura Mabel; FANTIN, María Alejandra. Inmigración y paisaje: la formación de colonias suizas en el Alto Paraná-Misiones-Argentina (1920-1939). Sociedad y Ambiente, v. 8, n. 22, p. 1-25, 2020. Disponible en: https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/126735.

ZANG, Laura; OVIEDO, Norma. Território, fronteira e imigração: a erva-mate no processo de colonização em Misiones – Argentina. Geografia em Questão, v. 17, n. 1, p. 58-74, 2024. DOI: 10.48075/geoq. v17i01.32751.

ZORRILLA, Alejandra Aurora. De Márgenes y Fronteras: El Territorio Nacional de Misiones desde la producción ganadera y sus propietarios (1892-1930). Monografía (Licenciatura en Historia). Universidad Nacional de Misiones, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Posadas, 2023. [Inédito].

ZORRILLA, Alejandra Aurora. Detrás del ganado: historia, familias y producción en la frontera misionera-correntina (1892–1930). In: SEMINÁRIO INTERNACIONAL DOS ESPAÇOS DE FRONTEIRAS – GEO FRONTEIRAS, 7., 2024, Marechal Cândido Rondon. Anais [...]. Marechal Cândido Rondon: UNIOESTE, 2024b. Disponível en: https://server2.midas.unioeste.br/sgev/eventos/viigeofronteiras%20/anais

ZORRILLA, Alejandra Aurora. La frontera agropecuaria en la frontera Misionera-Correntina (siglo XIX-XX): una aproximación conceptual. Geografia em Questão, v. 17, n. 1, p. 113–131, 2024a. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9342305.

 

Fuentes históricas

AGGM - Archivo General de la Gobernación de Misiones

Libro de Registro de Propiedades y Marcas n.° 1 (1892-1893).

Libro de Registro de Propiedades y Marcas n.° 2 (1892-1926).

Libro de Registro de Propiedades y Marcas n.° 3 (1927-1982)

LA TARDE. Diario independiente, noticioso, comercial, científico. Corrientes, 29 ago. 1919.

 

Recebido em 16/10/2025.

Aceito em 05/01/2026.



[1]Mestranda en Geografía en la Universidade Federal da Grande Dourados (UFGD), Brasil. Bolsista da Capes. Licenciada en Historia Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, Argentina. E-mail: alejandraaurorazorrilla@gmail.com | https://orcid.org/0009-0007-1977-4486

[2]Reconocemos que la Región misionera continúa integrada a la Cuenca del Plata en la actualidad, sin embargo, bajo un marco político y económico totalmente distinto de la época jesuítica. Hoy forma parte de los Estados nacionales modernos, sus economías y dentro de las dinámicas interregionales que estos establecen entre ellos, regulado por el comité intergubernamental de la Cuenca del Plata (Comité Intergubernamental Coordinador de los Países de La cuenca del Plata,2026).

[3]Estos treinta pueblos se encontraban distribuidos entre los actuales Estados Nacionales de Argentina (entre los ríos Paraná y Uruguay: Santo Tomé, San Carlos, Yapeyú, Ntra., Sra. Asunción de Acaraguá y Mbororé.  Candelaria, San Ignacio, Santa Ana, San José, Apóstoles, Santos Mártires, Santa Ana, Concepción, San María La mayor, San Javier, Loreto, Corpus Christi,), Paraguay (Santa Fe, Santa Rosa, Santiago, San Cosme y Damián, Trinidad, Jesús del Tavarangüé, San Ignacio Guazú y Ntra. Sra. De Itapúa) y en Brasil (San Borja, San Nicolás, Santo Ángel, San Luis Gonzaga, San Lorenzo, San Miguel, San Bautista) los pueblos orientales.

[4]Conformadas por unidades político-administrativas pertenecientes a diversos Estados Nacionales como la provincia de Misiones (Argentina), los departamentos de Itapuá y Misiones (Paraguay) y Estados de Rio Grande do Sul y Santa Catarina (Brasil).